Gordillo: las localizaciones de la hegemonía
- Gabriel Herrera
- 21 oct 2021
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En el capítulo 8 de "En el gran Chaco. Antropologías e historia", Gordillo se propone analizar cómo se expresan la incorporación, apropiación y crítica de valores provenientes de la hegemonía estatal en el poblado de Pozo de Maza, en Formosa. La hegemonía constituye una forma de naturalización e internalización de una ideología dominante que se expresa de una manera procesual abierta y no exenta de disputas, las cuales incluyen formas de resistencia a la dominación pero que, paradójicamente, obtienen su configuración del mismo proceso de dominación.
Gordillo suma al análisis la idea de hegemonía como productora de lugares, es decir que, siguiendo a Lefebvre, intentará articular a la misma con la espacialidad. Entonces, la gente presenta una lucha por ocupar lugares particulares, y el tipo de lugares por los cuales consideran que vale la pena luchar son configurados por la hegemonía misma. De esta forma, los lugares son presentados por el autor como procesos sociales e históricos que se construyen en relación con otros lugares a través de prácticas, relaciones sociales y campos de poder (2006: 198).
Gordillo analiza cómo la experiencia política de lxs tobas lleva a una tensión entre la comuna, donde priman los valores productivistas, y el monte, el cual se configura como el lugar donde se expresa cierta autonomía pero que, sin embargo, se ve afectado por la influencia de los discursos hegemónicos. Esta desvalorización del monte es una de las consecuencias del acceso a los trabajos asalariados que busca oponerse a un supuesto salvajismo implícito en las tareas de subsistencia ligadas a la caza, la pesca y la recolección llevadas a cabo por lxs aborígenes.
Así, surge una oposición excluyente entre el “trabajo”, que garantiza una supuesta seguridad en el flujo de los recursos, y la “marisca”, que requiere mayores esfuerzos, los cuales no son bien recompensados. Esta oposición afecta directamente sobre la subjetividad de lxs tobas. El trabajo se comienza a consolidar como un valor cultural y político que lleva a lxs tobas (con mayores posibilidades para los hombres en detrimento de las mujeres) a procurarse la obtención de empleos públicos, lo cual trae aparejado la ocupación de lugares bien delimitados (la comuna) que son muy distintos al monte en el cual se lleva a cabo la marisca y, a su vez, contribuirá a un proceso de diferenciación social que no se encuentra en el espacio del monte.
En este punto se inscribe la problemática de la política y las relaciones clientelares que llevan a otorgar puestos de trabajo y asistencia estatal para conseguir adeptos y votantes. Esto tiene un efecto sobre la etnicidad misma de lxs tobas que se ven enfrentadxs en razón de una subsunción a campos hegemónicos ligados a la política partidaria. Así, la hegemonía afecta las identidades políticas de la comunidad complejizando y multiplicando sus antagonismos en la combinación de “aboriginalidad, género, clase, afiliación partidaria y faccionalismo partidario” (2006:207). Estos antagonismos son situacionales, es decir, van teniendo distinta preponderancia en tiempos y espacios particulares. Por ejemplo, se dan de manera muy diferente en períodos electorales y en los intervalos entre estos.
Por otra parte, la dependencia de las instituciones estatales, si bien lleva a un alejamiento del monte, no termina de socavar completamente su uso a través de la marisca, el cual constituye una alternativa productiva al “trabajo” permitiendo contrarrestar las desventajas de esta dependencia siempre sujeta a un ciclo de promesas preelectorales/engaños poselectorales y, a su vez, restableciendo la identidad toba y aborigen que la política diluye con frecuencia. El monte se erige, entonces, como un lugar en el cual se llevan a cabo prácticas que constituyen valores alternativos a los hegemónicos y que brindan cierta autonomía.
En conclusión, la hegemonía favorece la configuración de los espacios en donde se inserta la lucha política. La producción de lugares, sin embargo, se da de manera contradictoria: por un lado, el discurso hegemónico expresado por el “trabajo” da importancia a la comuna por sobre el monte; por el otro, hay una redefinición del monte como un lugar de relativa autonomía donde se encarnan relaciones y prácticas alternativas que buscan resistir a la alienación política y a los valores hegemónicos, que están siempre atravesados por la espacialidad.
BIBLIOGRAFÍA
GORDILLO, G. En el Gran Chaco. Antropologías e historias. Cap. 8: “Las localizaciones de la hegemonía”. Ed. Prometeo, Buenos Aires, 2006.

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