Este ensayo no busca fijar certezas sobre la filosofía y su enseñanza, ni establecer parámetros normativos o prescriptivos. La intención es expresar un deseo, proponer una forma posible de estudiar y ejercer la filosofía. Mi visión es conservadora, no en sentido político, sino por el propósito de conservar (o, quizás, recuperar) las raíces de la filosofía como actitud ante un mundo indiferente e impenetrable, que raramente ofrece respuestas a nuestras preguntas. Deseamos dese